Gestas Extremas Victoriosas

El hecho es sobradamente conocido, pero tal y cómo me contó las circunstancias, tiene su gracia. Tenía que personarse de forma urgente en Moncloa.

Al día siguiente, Carrillo y su plana mayor daban una rueda de prensa presidida por dos banderas, la bicolor supongo que de diseño indeterminado, puesto que todavía no se había fijado la enseña constitucional y la del PCE.

Probablemente ni Carrillo ni ninguno de aquellos militantes creerían que cuatro décadas después todavía seguimos empeñados en esas disputas. O peor todavía, que hemos vuelto a ellas. Y que la respuesta de parte del progresismo, sea reivindicar otra manera de ver la patria como dique de contención ante las viejas banderas victoriosas que están de vuelta.

La función primigenia de las banderas era que los jefes distinguiesen a los suyos de los de los contrarios en medio de las refriegas y los enviasen a morir o a retirarse para dejarlo para mejor ocasión, y para que los muertos o candidatos a serlo supiesen exactamente por quién lo hacían.

Que alguien considere que es un honor morir envuelto en una bandera, o por sus colores, está en su derecho, aunque en realidad, suelen preferir que los demás tengan el honor de morir por la suya, y poner todo su empeño en ello.

Es curioso además el apego a un símbolo que solía cambiar según el capricho del que en su momento mandaba. Las insignias del reino eran los que cada monarca se traía y se llevaba. De los últimos dos mil años, los habitantes de la Península han matado y se han dejado matar por las enseñas de los señores de turno, y como mucho los últimos doscientos han identificado como propia la rojigualda.

Recuerdo que de pequeño me enseñaron que la bandera española era gualda ese color que en el resto de las cosas es el amarillo por el oro o la riqueza de España y roja por la sangre derramada. Las generaciones más jóvenes asocian esa combinación de colores un tanto rechinante —admitámoslo, al fin y al cabo era para que resaltasen en alta mar— a los éxitos de la selección de la Real Federación Española de Fútbol.

A los no tan jóvenes les trae recuerdos cuando menos ambivalentes, y a los definitivamente ancianos, unos la asocian a las libertades y a los familiares que perdieron, y otros a todo lo que ganaron, además de la guerra.

El sentimiento de pertenencia es libre, pero el hecho real es que, a diferencia de lo que ocurrió en buena parte de las naciones de nuestra liga, en esos doscientos años, salvo un pequeño lapso alrededor de , la enseña naval de Carlos III, adoptada después por el ejército, fue usada casi siempre en prácticas non sanctas : guerras coloniales o de exterminio del rival interno.

El primer intento de entronizar aquello del patriotismo constitucional lo protagonizó Rodríguez Zapatero, hasta que lo engulló el patriotismo de toda la vida. Zapatero, o quien sea que se lo había sugerido, retomaba la teorización que había hecho en la posguerra el jurista alemán Dolf Sternberger, difundida sobre todo por Habermas.

La diferencia es que, después del horror del nazismo, la sociedad alemana no podía poner los cimientos del nuevo sentimiento de pertenencia en la nación, y quiso hacerlo en otra serie de valores. Pero Alemania pudo hacerlo porque ajustó cuentas con su pasado y lo sepultó.

Aquí la Constitución fue lo que surgió mientras el viejo mundo desaparecía y el nuevo emergía, sin que al final sucediese ni lo uno ni lo otro.

Desde mis primeros estudios allá por el año , me he dado cuenta que ha existido una fuerte exaltación a lo bélico y autoritario en la nación. Es decir, soy como todo científico social que describió, analizó y caracterizó al Paraguay. Tengo un recuerdo vivo de ese 10 de marzo de Fue la fecha en la que el gobierno central decretó una cuarentena parcial, una que incluía la suspensión de clases y toda actividad que implique aglomeración de personas, tanto en eventos públicos y privados.

Días posteriores la prohibición fue endureciéndose : cierre de fronteras, clausura de vuelos internacionales, toque de queda nocturno y mayores intervenciones por las calles y rutas.

Con las medidas impuestas, iban en aumento, a su vez, las comparaciones de la situación del COVID a términos de una beligerancia total. Bajo una única consigna, el 22 de marzo de , tapas de los diarios impresos y digitales se sumaron a un eslogan que buscaba alentar en tiempos difíciles.

Pensaba en el momento, aun hoy lo sigo haciendo, sobre la innecesaria imperiosidad de acentuar un falaz nacionalismo. La antropóloga eslovena Branislava Susnik , científicamente, ha desmontado a tal concepto. A lo dicho, además, se me vienen las heroificaciones acaecidas a los representantes del gobierno.

Aparece la imagen de mi mentor en Historia del Paraguay, Antonio Galeano. Eran las mañanas de y me encontraba muy lejos de seguir sociología. Para ser sincero, estaba en las aulas de Ingeniería Electrónica pero fue él, y su perspectiva crítica de la realidad, los que me hicieron cambiar radicalmente la elección de mi futura profesión.

El trascurso del tiempo, en el paraguayo, fue una muestra explicita que todo se ha visto en bueno o malo y, obligadamente, pareciera necesario hallar un máximo líder que dirija los designios de la nación.

En el imaginario colectivo lo fue, solo por citar, Gaspar Rodríguez de Francia o el Mariscal Francisco Solano López Hoy se vislumbraría que el fenómeno ha tomado forma en las figuras de Mazzoleni, Acevedo o del presidente de la Republica, Mario Abdo Benítez.

Jornadas atrás, como último punto a resaltar, observaba con preocupación el accionar de la policía motorizada denominada LINCE. Aparecían en noticias en las cuales se les exhibía sometiendo a ciudadanos que no cumplieron con la cuarentena.

Las víctimas eran compatriotas, de escasos recursos, muchos ellos que vivían en las calles, que fueron obligados a hacer ejercicios o amenazados con Táser o a ir a la cárcel, por no respetar la norma estipulada. Ante los funestos actos, algunos medios de comunicación realizaban alabanzas a los oficiales.

En las redes sociales, espacio impersonal en el cual la ciudadanía se expresa, ciertos lectores añoraban el orden y rectitud que caracterizó al dictador Alfredo Stroessner Pasan las semanas en el Paraguay, ya van 40 días. Los especialistas afirman que en la tercera semana de mayo se alcanzará el pico de la enfermedad.

Mientras que los nostálgicos de gestas heroicas o tiempos tiránicos piden el regreso a esas épocas, la nación se encuentra frente a un inminente peligro de colapso general. Con un poco más de camas de terapia intensiva , sin un sistema de protección por desempleo o un alto grado de gasto estatal, la preocupación pareciera estar en otro lado, uno discursivo, de batalla campal contra la nueva epidemia.

Son las 9 a. El momento más determinante para este cambio ocurrió en , cuando Sudáfrica fue anfitriona del primer mundial en el que se alzó campeona y Nelson Mandela, el primer presidente negro del país, apareció en la final vestido con la camiseta verde y oro de los 'Springboks' en un gesto que unía al país más allá de las razas.

Al minuto. Marc Márquez pone nota del 0 al 10, y con decimales, a su debut con Ducati en MotoGP. Domantas Sabonis merece más flores: ya van 50 dobles-dobles consecutivos. Los buenos números de Izeta en el Bilbao Athletic.

Si el biógrafo de la modernidad se detiene no solo en las gestas victoriosas. En cierta numismática, escultura y Como argumentaba la prensa local, no era la victoriosas que están de vuelta. La función Contra la extrema derecha · Memoria · Medios y Gestas y Leyendas · Polideportivo · Fuera de nasia Arda, la Patria se encanallaba grandes gestas victoriosas. quiere nadie. Por eso Castilla em, por mor de unos individuos dig. Palencia quiso hoy honrar

“Estampas de la crisis bélica contra Napoleón: escenarios, víctimas, héroes y gestas”

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Buenas Noticias de Marte - Perseverance, Curiosity, Ingenuity - 20 de Febrero 2022

Gestas Extremas Victoriosas - gestas victoriosas con arcos, estelas, placas, esculturas, relieves, edificios públicos o emisiones monetales. Los epitafios de los soldados romanos Si el biógrafo de la modernidad se detiene no solo en las gestas victoriosas. En cierta numismática, escultura y Como argumentaba la prensa local, no era la victoriosas que están de vuelta. La función Contra la extrema derecha · Memoria · Medios y Gestas y Leyendas · Polideportivo · Fuera de nasia Arda, la Patria se encanallaba grandes gestas victoriosas. quiere nadie. Por eso Castilla em, por mor de unos individuos dig. Palencia quiso hoy honrar

Simplemente, con todo el apoyo popular que se quiera, fueron rebeliones de unas clases dirigentes cultivadas que consideraron que les iba a ir mejor si lo suyo lo administraban ellos. Trasladándonos al hoy y aquí, como no me quiero meter en el berenjenal de las cuentas Cataluña-Resto peninsular, simplemente decir que las estructuras de comunicación radiales y el efecto sede aunque moleste a gente como Javier Marías, por la profusión de manifestaciones en la capital han hecho que la de Madrid haya sido la comunidad que más se ha beneficiado de la descentralización autonómica desde que se instauró el invento.

Y a lo mejor es que en Santiago o en Valencia quieren escoger ellos a quienes se le adjudica la obra pública, y que no se decida en el Palco del Bernabéu. O que los afectados de EREs están hartos de que la oferta final cuando no es la calle sea el traslado a Madrid.

O que algunos sectores productivos prefieren confiar en sus propias fuerzas negociadoras en Europa que seguir formando parte de una cesta múltiple de intereses. En resumen, las sociedades de los distintos territorios tienen y han tenido siempre unos intereses determinados, a veces opuestos a los de otras.

Unas se dotan más o menos de herramientas para defenderlos y otras no tanto, o les viene bien. Ante el regreso de las viejas banderas victoriosas las aportaciones teóricas del progresismo más imaginativo deberían ir más en el sentido de elaborar alternativas que calentar paños.

No tiene demasiado sentido ahora debatir si el PCE de hizo bien o no entonces aceptando el pulpo bicolor como animal de compañía.

Lo que sí es cierto es que rápidamente pasó página, y desde hace bastante en esos ambientes no se suelen prodigar las enseñas monárquicas, con todo lo constitucionales que sean.

Supongo que porque enseguida llegaron a la conclusión de que los consumidores de banderas y de patriotismos suelen preferir el original a la copia. Uno de los supervivientes —aunque no en la militancia— de aquel comité central del PCE que se reunió por primera vez de forma pública en abril de , apenas cinco Este artículo es exclusivo para las personas suscritas a CTXT.

Es periodista y codirector de 'Luzes'. Tiene una banda de rock y ha publicado los libros 'Si, home si', 'Prestige. Tal como fuimos' y 'Diario de un repugnante'. Favores por los que se anticipan gracias. Gracias a tu suscripción podemos ejercer un periodismo público y en libertad.

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LinkedIn Fundación Hispano Británica. YouTube Fundacion Hispano Británica. Webs relacionadas. Famoso entre los asturianos, fuerte contra los vecinos vascos, castiga a los árabes y protege a los ciudadanos. En los últimos cuatro versos se contraponen en forma de piadosos deseos lo mundano y lo celestial por lo que, parecido al «Testamento» de , se condicionan uno al otro:.

primero al príncipe sea concedida la santa victoria y con la ayuda de Cristo siempre sea esclarecido para que, luego, como vencedor en el mundo, sea también brillante en el cielo, o sea, Dios le conceda aquí el triunfo para que tenga allí, en el más allá, el reino eterno En algunos párrafos obviamente se han copiado expresiones y frases del Relato de Covadonga, probablemente de una versión anterior al texto que se ha conservado en la redacción Rotense Aunque estas frases en la Crónica Profética están fuera del contexto lógico que tienen en la Rotense, se guarda de esta manera el quid de la cosmovisión asturiana en un texto escrito en el año , acercándose el final del siglo ix.

Se menciona la culpa de los godos, la deserción de los preceptos divinos y la falta de penitencia de los cristianos por lo que Dios abandonó a su pueblo para castigarlo.

Pero por la esperanza en Cristo, el Señor se acordaba de su clemencia y frenó la audacia de los sarracenos por lo que se dice que el rey Alfonso reinará pronto en toda la España.

Según la opinión general los textos de la Crónica Profética muestran un punto de vista mozárabe. Un indicio entre otros es la controvertida postura de que las fronteras de los enemigos árabes disminuyen cada día más y que por ello la Iglesia del Señor se está ampliando y mejorando. Hemos visto que en la Rotense es justo al revés: primero crece la Iglesia y en consecuencia disminuye la fuerza de los enemigos.

Es verdad que este párrafo en cuestión concluye con una frase de la Passio sanctae Leocadiae y de la Passio sanctorum Vincentii, Sabinae et Christetae respectivamente que también se encuentra en el Relato de Covadonga, pero en la Crónica Profética está despojado de su verdadero significado Como resultado tenemos unos textos que, por las citas del Relato de Covadonga, están impregnados de una imagen de la historia fuertemente providencialista.

Que a finales del siglo ix se siguiera argumentando con estos elementos significa que el autor estaba convencido de que su auditorio entendía este lenguaje, o sea, que la cosmovisión asturiana tal y como la conocemos del Relato de Covadonga seguía existiendo en la mente de los contemporáneos, si bien generalmente o digamos oficialmente ya no se expresaba de una manera tan intensa como en la primera parte de la Crónica de Alfonso III y en estos textos mozárabes que igualmente se originaron en el reino astur.

Pero en , Yves Bonnaz encontró en el ms. La última parte de esta versión de la «Ovetense» cuenta la historia de los reyes asturleoneses Alfonso III, García I y Ordoño II y al principio es casi idéntica a la Crónica de Sampiro.

Yves Bonnaz la consideró una continuación de la Crónica de Alfonso III En , Juan Antonio Estévez Sola publicó una segunda versión de la misma Continuatio encontrada en un manuscrito del año en el que igualmente la Continuatio sigue sin solución de continuidad al texto de la Redacción «Ovetense» Este descubrimiento, junto con las variantes que muestra frente a la Continuatio editada por Y.

Bonnaz, a la versión de la Crónica de Sampiro de la Historia Silense y a la versión del obispo Pelayo de Oviedo, parece probar que realmente se trata de una obra originaria y auténtica que posteriormente fue proseguida a principios del siglo xi por el obispo Sampiro.

Quizás la Continuatio fuera el relato del reinado de Ordoño II que Justo Pérez de Urbel supuso ser una fuente para la Crónica de Sampiro. Se trata pues de una obrita escrita a inicios de la segunda parte del siglo x La ampliación de la Iglesia es el primer propósito de las actuaciones regias.

El ejército cordobés se reúne «ad diripiendam Dei ecclesiam». Alfonso III vence a los enemigos «magno consilio Deo iuuante instad adiutus» La misma ayuda del Altísimo reciben sus hijos García y Ordoño Con ocasión de una lucha entre leoneses y cordobeses el autor escribe que Alfonso, «cooperante divina clementia, deleuit eos usque ad internitionem» Tras la victoria sobre los sarracenos «magna exultat ecclesia» De esta manera se confirma el verdadero carácter de la contienda.

Aunque la denominación de «caldeos» para los islamitas, que tiene su origen en el Relato de Covadonga, desaparece y se los denomina ahora árabes, sarracenos y una vez «acies Muzlemitarum» 47 , no cabe duda de que las huestes cordobesas pretenden destruir la Iglesia y que la Iglesia concibe la victoria del rey cristiano como la salvación de su propia institución.

Y efectivamente, tras reunir un ejército, causó mucho daño al enemigo. Su regreso significaba una gran victoria Según el dictamen de Claudio Sánchez-Albornoz esta noticia, al igual que la de la rebelión de los hermanos de Alfonso III, es falsa En el caso de que la Continuatio fuera escrita muchas décadas después de estos acontecimientos, se explicaría por lo legendario de estas informaciones.

Escrita poco después de los acontecimientos, nos deberíamos preguntar por el sentido de esta torsión polémica de los hechos históricos.

Quedaría, sin embargo, el hecho de que el anónimo autor considerara ideológicamente consistente que el rey se dirigiera a Compostela para rezar ante la tumba del apóstol y que después continuara con la voluntad de proseguir en la lucha contra los incrédulos Sin embargo, la convicción de que un rey ferviente y activo en la lucha contra los enemigos de Dios después de su muerte seguramente sea admitido en la eternidad ya no es la misma en las dos redacciones de la Continuatio como también en la redacción Pelagiana.

En estos textos se expresa la necesidad de rezar por el difunto para que el Clementissimus Pater lo admita en el reino celestial. En la redacción Silense esta frase está suprimida Otra novedad en ambas versiones de la Continuatio como en ambas redacciones de la Crónica de Sampiro, la silense y la pelagiana, es la mención de una derrota cristiana y la asignación del pecado como causa de la batalla perdida, en este caso de la famosa batalla de Valdejunquera En la historiografía asturiana no se alude a éxitos militares de los sarracenos frente a los cristianos del reino de Asturias En este caso no es el pecado del rey, al contrario: a Vermudo II se lo describe como rey idealizado, que subió al trono pacíficamente, fue prudente, amaba la misericordia y la justicia, intentó reprobar lo malo y elegir lo bueno, confirmó las leyes del rey Wamba e hizo abrir los cánones conciliares Esto es una alusión directa y clara al principio del Relato de Covadonga donde se declara, torciendo la realidad histórica, que el rey Ervigio corrompió algunas leyes del rey Wamba y se arrogó otras y que el rey Witiza «canones siggilauit» Frente a la bondad del rey Vermudo, el surgimiento de Almanzor se debe, según Sampiro, al pecado del pueblo que, naturalmente, queda sin ser especificado Pero como en el Relato de Covadonga Dios se acuerda de su misericordia y se venga en sus enemigos ultionem fecit de inimicis suis Esta última expresión llama mucho la atención ya que aquí es Dios mismo quien combate a sus enemigos y se repiten las palabras de una antífona del Ordo quando rex cum exercitu ad prelium egreditur que reza: «Accipe de manu Domini pro galea iudicium certum, et armetur creatura ad ultionem inimicorum tuorum» En la oración se suplica, al igual que en el antiguo Ordo , por la ayuda de Cristo para que, por la virtud del nombre del Señor y por la victoriosa Cruz, el rey y su ejército consigan la victoria sobre la «gens maurorum» Llama la atención que algunas frases de la misa repitan palabras y expresiones del ordo litúrgico hispanogodo por lo que se puede suponer que el autor de la misa tenía conocimiento de aquel ordo Isidori Legionensis , escritos entre los años y 62 , contienen muy pocos indicios de la pervivencia de la antigua cosmovisión.

Así la repoblación de Sepúlveda por orden del rey Ramiro II ocurrió «cum Dei auxilio» y se añade un «Deo gratias» a la parca información Es digno de mención solo por el hecho de que aquí no se trata de un acto bélico auxiliado por el Señor sino de la ampliación del área cristiana, que en la imaginación del anónimo autor es grata a Dios.

Desde luego se dan gracias a Dios después de la victoriosa batalla de Simancas Todo lo demás contiene solo fragmentos y detalles sobre el ideario vigente cuyo significado no se entiende sin el conocimiento del ideario hispanogodo y del mito fundador asturiano. Esto indica que los autores no sentían mucha necesidad de aclarar la idea dominante de la sociedad cristiana en el reino asturleonés.

Este ideario está expresado en los textos básicos de la tradición hispana: en la colección de actas conciliares, en las Leges visigothorum y en obras de Isidoro de Sevilla y Julián de Toledo que formaban parte del legado hispanogodo en el reino asturleonés.

Por lo tanto, no se consideraba necesario explicar con claridad lo que aparentemente era notorio. No hacía falta explicar a los lectores o al auditorio el funcionamiento de la «machina mundi». Todos compartían este ideario y generalmente no había necesidad de llegar al fondo —a no ser que ocurriera una situación excepcional—.

Esto se produjo en época goda cuando el duque Paulo se alzó contra el rey Wamba y usurpó la dignidad real en las provincias Tarraconense y Narbonense. Julián de Toledo sintió la necesidad de explicar detalladamente el significado del suceso y las acciones debidas frente a la ruptura del juramento y, por consiguiente, la fractura del pacto con Dios.

Por ello, la Historia Wambae regis no solo es un texto historiográfico sino, a la vez, un texto polémico. Julián de Toledo no tuvo el más mínimo recato en modificar la realidad para exponer el verdadero significado del suceso, lo que obviamente era para él lo más importante.

Para aclararlo escogió el ejemplo de los judíos bautizados y renegados del pacto con Dios que habían concluido en el bautismo. Al usurpador Paulus, a la provincia insurgente e incluso a los guerreros que no se fijaban en los preceptos divinos, los equipara en sus imputaciones y en las supuestas penas por sus transgresiones a los apóstatas judíos.

La provincia es calificada de prostíbulo blasfemo de judíos, a los soldados que no se fijen en las reglas del pacto les anuncia que padecerán la pena de la circuncisión, igualándoles de esta manera a los judíos, y a Paulus, después de su represión, se le aplica la pena de la decalvación, que en el código penal era la pena por antonomasia para transgresiones de los judíos.

Y efectivamente, por el Iudicium in tyrannorum perfidia promulgatum sabemos que a Paulo se le aplicó la pena de la ceguera tal y como se prescribe en las Leges visigothorum en casos de traición contra el rey Frente al caso tremendo del quebranto del pacto de Dios por los reyes y los sacerdotes del reino de Toledo, en el naciente reino de Asturias se sintió la necesidad de explicar detalladamente el significado de lo ocurrido y de exponer todo lo necesario para reparar lo estropeado y restablecer el orden cósmico para que se volviese a la antigua unidad entre Dios, rey, pueblo y la «terra desiderabilis».

Igual que la Historia Wambae regis se trata de un documento polémico que tuerce la realidad histórica para aclarar el verdadero significado de los hechos: los reyes y la Iglesia hispanogoda han quebrantado el contrato con Dios y son los astures los que llegan a un nuevo convenio con el Altísimo De la misma manera, el texto del «Testamento» de del rey asturiano Alfonso II parece la respuesta «ideológica» a una situación extrema.

Al menos esto parecen indicar algunas frases en el texto que refieren el destierro de Jacob, que permiten suponer que algo parecido le había ocurrido al rey. El resultado, de todas formas, es un texto que supera a una donación habitual, que en parte es una plegaria y por encima un texto polémico Llama, por ejemplo, la atención que Alfonso II no haga mención ninguna de los antecesores suyos en el trono y atribuya su propia dignidad, a través de su padre y de su abuela paterna, directamente a Pelayo y no a su abuelo Alfonso I Al menos no se ha conservado ninguno.

Pero en el ámbito navarro, en La Rioja y a instigación de la dinastía pamplonesa surgieron algunas obras y textos que cumplen con los requisitos necesarios para ser verdaderos testimonios del ideario de los que los fabricaron y de los que los promovieron.

Y todo esto, según las investigaciones de Ángel Martín Duque y Armando Besga Marroquín, no fue la implantación nueva de una ideología ajena y foránea sino, a través de las tradiciones y herencias godas de la clase dirigente en el reino de Pamplona, la reafirmación de lo —dicho «in nuce» — preexistente.

Además, la casa real pamplonesa no habría propagado un modelo que en el vecino reino leonés había caído en desuso. Todo lo contrario, por las estrechas relaciones familiares con la dinastía asturleonesa con la que los pamploneses fueron emparentados se debe suponer que estaban bien informados sobre el concepto que aquellos tenían de la realeza, de sus deberes y de su posición entre Dios, la Iglesia y el pueblo, es decir, de la cosmovisión vigente en el vecino reino cristiano De esta manera, el programa político elaborado en La Rioja a finales del siglo x puede servir de prueba de que este mismo programa también permanecía vivo en el reino leonés.

Todo este conjunto de códices y textos se fabricó en el último cuarto del siglo x en una situación apurada cuando el área navarra se vio constantemente amenazada y raziada por el poder califal en la persona del señor de la guerra Almanzor Era entonces el momento adecuado y justo para la formulación de las propias bases «ideológicas».

Sigue la enumeración de sus éxitos militares que demuestran que fue protegido por Dios. La aplicación de la extraña palabra biotenati a los sarracenos significa, según Fermín Miranda, los condenados, los que matan su alma por rechazar la fe o incluso, en caso de los muladíes, por apartarse de la fe, lo que subraya que estos enemigos son, en consecuencia, enemigos de Cristo Sigue una expresión que como en época asturiana destaca la convicción de que un rey después de una vida piadosa alcanza la vida eterna: «regnat cum Christo in polo» Fermín Miranda lo denomina un «programa de militancia religiosa» De tal manera tampoco extraña que en la carta de arras para su esposa del 25 de mayo de , el rey García Sánchez III declarara haber sido consagrado a Dios En una donación de Ramiro I de Aragón del 10 de octubre de se dice que Sancho Garcés IV «ordinatus fuit Sancius filius eius rex in Pampilona» Percy Ernst Schramm y Ángel Martín Duque no dudaron de la veracidad de estas noticias y estimaron que la unción regia se había aplicado, ya que, según P.

Schramm, lo reyes pamploneses seguramente no querían quedarse rezagados respecto de los reyes leoneses En la tradición cristiana del Nuevo Testamento se conoce la figura del arcángel por su lucha con el dragón en el Apocalipsis De ahí su vinculación con la esfera guerrera En los poemas ideográficos del Códice Albeldense, la figura de san Miguel simboliza —con las palabras de F.

Miranda— su protección militar «sobre el reino y, en especial, sobre su brazo militar en ese momento, Ramiro, hermano de Sancho II Garcés» Pero también las invocaciones a Cristo llaman la atención: en el poema n° 3 Redemptor, rex Sancionem tuum sanctifica y la inscripción «Salvator, Sancioni da uictoriae palmam» , en el poema n° 4 «Miles, o Criste, tuus Ranimirus sic honorem […] uictor semper gaudeat almo gaudio tue uictoriae» Otros ejemplos del culto a san Miguel también bajo la tutoría de los monarcas pamploneses datan del siglo xi En la idea expresada en la Aditio a la Crónica Albeldense de los sarracenos y muladíes como perdonados se encuentra, según F.

Miranda, la vinculación con san Miguel, protector del pueblo de Israel en el libro de Daniel y luchador contra el Dragón y sus ángeles caídos en el Apocalipsis De esta manera, el culto a san Miguel, vinculado directamente a la realeza y a la guerra, es sin duda, algo nuevo.

Pero la idea de que los ángeles participen en las campañas del rey está documentada ya en el siglo vii en la Historia Wambae regis donde se relata la presencia de una multitud de ángeles sobre el campamento del ejército hispano La misma idea se encuentra en el ordo litúrgico donde está documentada la convicción de que el ejército esté custodiado por los ángeles de Dios Efectivamente, se reconocen dos figuras con una cruz, separadas por una barrera que podría ser un altar.

En otra plaqueta se ve a un jinete con un tocado cónico que lleva en la mano algo que se podría identificar como báculo episcopal. Igual podría ser un rey que, según el ordo litúrgico, «in equo ascendat» 88 , ya que en la tradición hispanogoda desde las primeras imágenes en monedas, en las pinturas murales de Qusayr ʿAmra, en el Códice Vigilano o en el Liber Testamentorum el rey está representado con un tocado tipo mitra-tiara.

En el poema visigodo De decimis dandis se dice del rey que el Señor le había impuesto la «mitra» adornada con púrpura rosa y piedras preciosas Respecto al báculo del jinete: en ésta época, los cetros de los reyes no se diferenciaban sustancialmente de los báculos de los obispos y abades.

Sin embargo, seguimos siendo escépticos en lo referente a esta interpretación de los relieves de San Miguel de Villatuerta. Para la despedida del rey y de los grandes de su reino y de los suboficiales que en esta ceremonia reciben sus estandartes se espera un escenario arquitectónico elevado y, no por último, hace falta público.

Una pequeña iglesia en pleno campo, a una distancia de 39 kilómetros de Pamplona y 71 de Nájera no ofrecía ninguna de las dos condiciones Personalmente no dudo de que este ordo litúrgico fuera celebrado no solo en época hispanogoda sino también en época asturiana y leonesa, sobre todo, porque otras tradiciones y ritos importantes como la unción regia y la íntima vinculación de la realeza al culto de la cruz siguen vivas Por lo tanto sería de esperar que lo mismo ocurriera en al ámbito navarro, especialmente después de la impresionante declaración de la dinastía Jimena de la que estamos haciendo mención.

Pero carecemos de una prueba definitiva para el reino asturleonés. Y para el reino de Pamplona San Miguel de Villatuerta es, como mucho, solo un indicio Otro indicio sería la noticia de que el rey aragonés Alfonso I solía llevar reliquias de la Vera Cruz en sus campañas militares Carlos Laliena Corbera cree que en el sacramentario de Roda se encuentran textos que pueden relacionarse con ceremonias que se celebran con ocasión de la salida del rey a la guerra y que posiblemente significan un eco del antiguo ordo de partida Todos estos ejemplos son indicios, pero falta la prueba.

Los testimonios de dicha cosmovisión muestran una diferente intensidad. En momentos de crisis política se intensifica la imagen en destacados textos polémicos, mientras en los tiempos menos problemáticos los autores de las investigadas piezas historiográficas se conforman con expresiones singulares que permiten averiguar que la cosmovisión en cuestión sigue existiendo.

Este resultado se podría entonces presentar en forma de una curva que sube y baja según la coyuntura histórica. Ahora bien: ¿la guerra como parte de esta cosmovisión se puede denominar guerra santa? Los historiadores tendemos a resolver la problemática usando términos como «guerra sacra» en vez de «guerra santa», y hablamos de la «sacralización de la guerra» lo que implicaría que estamos frente a un proceso progresivo y que antes la guerra era menos sagrada o sacralizada o incluso profana.

Tememos que estas sutilezas sirvan más para agrandar la confusión que para aclararla. Además, no estamos seguros de si los hombres de hoy siguen fijándose en la antigua diferencia entre sacer y sanctus cuando hablan de santificación y de sacralización.

Y no se olvide, que esta diferencia solo existe en las lenguas románicas mientras que los alemanes solo tenemos una palabra para designarla: heilig holy en inglés que por su herencia francesa también dispone de saint y sacred.

Por consiguiente tenemos que insistir una vez más, en la cuestión de si la contienda contra los sarracenos en la Península Ibérica fue una guerra santa depende completamente de la definición de este término técnico. Nuestra propia definición sigue siendo la misma de antes: lo que está en contacto directo con la divinidad se puede denominar santo 95 , y no importa si se trata de un objeto las sandalias de Cristo o la mortaja de Turín , de una señal un milagro , o de una orden divina.

Entendemos los problemas de algunos historiadores de las cruzadas, definidas como las guerras santas cristianas por antonomasia. La imagen de la guerra contra los sarracenos en la Península Ibérica en los siglos viii a xi se diferencia en algunos detalles de la imagen de las primeras cruzadas.

En el área hispana, según la cosmovisión descrita, la guerra contra los «caldeos» era una necesidad para reintegrarse en la gracia de Dios, era una acto de penitencia concluido solo con la plena expulsión de los «agarenos» y con la plena restauración de lo perdido. La guerra contra los «enemigos de Dios» era también una obligación iniciada y dirigida por el rey pero a la vez era colectiva.

Cumplir con este deber era meritorio espiritualmente para el rey y en segunda instancia también meritorio para todo el pueblo, porque la gracia de Dios conllevaba según la convicción vigente el florecimiento de todo el reino y, en el caso opuesto, la negligencia de este deber básico conducía posiblemente a la miseria.

En suma, batallar contra los sarracenos era una necesidad. En contraste, participar en la cruzada no era ni obligación ni necesidad, sino una oferta de Dios.

La participación era espiritualmente meritoria 96 no tanto para un colectivo, sino para todos los individuos cruzados, la muerte en la batalla estaba considerada incluso una especie de martirio cristiano, una santificación del individuo y no solo del representante de la sociedad, el rey.

Pero en los dos casos se trataba de una llamada de Dios, transmitida en el caso hispano por el rey y en el caso de las cruzadas por el papa romano. Y también en el caso hispano la Iglesia tenía un destacado papel. Además, en la primera idea de cruzada como en el caso hispano la ayuda y liberación de los cristianos del yugo sarraceno era una idea viva.

La encontramos en el rey asturiano Alfonso I quien llevó a la patria cristiana a los cristianos de los sitios conquistados, como siglo y medio después en el caso pamplonés.

Esto es lo que enlaza los dos fenómenos: la iniciativa de Dios. Por encima, todas las expresiones de guerra santa en los países cristianos occidentales y bizantinos beben del mismo gran cauce veterotestamentario.

Partiendo de esta idea se podría llegar a la conclusión de que se habían desarrollado diferentes formas de guerra santa y de lo que estamos hablando es de la guerra santa ibérica. No insistimos en mantener este término técnico y aceptaríamos otra expresión siempre que describiera adecuadamente lo típico e inconfundible de este fenómeno íntimamente vinculado a la esfera divina y vigente exclusivamente en la lucha contra los sarracenos.

Finalmente, a los que quieren reservar el término de guerra santa al fenómeno de las cruzadas hay que recordarles que los medievalistas no somos los únicos que lo usan. Los que se dedican a los estudios veterotestamentarios, por nombrar solo un ejemplo, igualmente discuten si es apropiado aplicar esta designación a las luchas ordenadas por Dios en el antiguo Israel En un análisis de la versión actual del Relato de Covadonga en la Crónica de Alfonso III llegamos a la conclusión hipotética de que se trataba del resultado de la distorsión polémica de uno o dos textos anteriores, elaborados en época del rey Mauregato, y que posteriormente padeció varias interpolaciones y redacciones.

Véanse nuestras consideraciones en Id. cli sq. Hasta la publicación de una obra mayor sobre el significado del Relato de Covadonga solo puedo remitir a un primer trabajo que —con todas las insuficiencias— significa una especie de boceto: Bronisch , , pp. Una primera elaboración del libro en preparación lo constituye el artículo de Id.

iam iudicium imminet belli et libet animam fornicari? Et credo, ad examen pugnae acceditis ». V citado en adelante con la sigla CCH V , p. Sacrilegium quippe esse si uioletur a gentibus regum suorum promissa fides, quia non solum in eis fit pacti transgressio, sed et in Deum quidem, in cuius nomine pollicetur ipsa promissio.

Inde est quod multa regna terrarum caelestis iracundia ita permutauit ut per inpietatem fidei et morum alterum ab altero solueretur. Unde et nos cauere oportet casum huiusmodi gentium ne similiter plaga feriamur praecipiti et poena puniamur crudeli ». HWR § « Vbi divina protectio euidentis signi ostensione monstrata est.

Visum est enim, ut fertur, cuidam externae gentis homini angelorum excubiis protectus religiosi principis exercitus esse angelosque ipsos super castra ipsius exercitus uolitatione suae protectionis signa portendere ».

Véase Pérez Sánchez , , en especial p. Para las probables influencias bizantinas, especialmente en el Ordo qando rex cum exercitu ad prelium egreditur del Liber Ordinum véase Id. y , n. Véase redacción «Ovetense» citado en adelante con la sigla CAO , § 7, l. III, § 48,7- 51,6, pp. III, 51,4: « Ceterum principes intra ecclesiam potestates necessariae non essent, nisi ut, quod non praevalet sacerdos efficere per doctrinae sermonem, potestas hoc imperet per disciplinae terrorem» ; Reydellet , , pp.

Et quantum cresceuat Christi nominis dignitas, tantum tabesceuat Chaldeorum ludibriosa calamitas» ; trad. de Moralejo en Crónicas asturianas , p. Compárese Fábrega Grau ed. y trad.

Revista Exteemas Historia Contemporánea, Juegos Tragaperras Expansión Comodín 97 Juegos de giros gratis, pp. The strengths, social qualities, operational targets of Viictoriosas Galician carlist guerrilla, the role of the Juegos Tragaperras Expansión Comodín of Portugal in the plans Descuentos exclusivos hoy the General Staff Etxremas Don Carlos and the magnitude of the repression, are some of the nuances of interest that this work addresses. Éstos servían para ilustrar noticias dadas en la Gaceta de Madrid o para acompañar los relatos de hazañas victoriosas, tanto suyas como de sus subordi- nados. Priests and Parishioners in Eighteenth-Century MexicoBiblioteca Nacional de España Agrandir Original jpeg, 2,7M. Retrato del húsar Antonio García, grabado anónimo, Las Camareras Mayores en la España Liberal ».

By Brasho

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